miércoles, 23 de abril de 2008

La percepción en la práctica gerencial


La práctica gerencial cada vez más se ve influenciada por los aportes de la ciencia respecto a temáticas como la motivación, toma de decisiones, solución de problemas, etc. Sin embargo, hay un elemento de la conducta en el que no se ha profundizado mayormente: La percepción de las personas.
Un administrador frecuentemente basa sus dediciones en su percepción de las otras personas, por lo que entender este proceso resulta una forma primordial de evitar grandes errores en los juicios personales y la práctica gerencial.
Cuando hablamos de percepciones, no nos referimos a una actitud de inocente realismo por parte del receptor. No somos receptores pasivos de una realidad inmutable, nuestras percepciones no registran simplemente lo que esta “ahí afuera”. La persona –para nuestro caso el administrador- es influenciado por consideraciones que puede o no ser capaz de identificar, en las que influyen, como señala Bruner (1958), determinantes personales como necesidades, valores, background cultural e intereses en el proceso perceptivo. Baron, R. y Byrne, D., (1998) hablan de la percepción social como “Proceso o procesos a través de los cuales pretendemos conocer y comprender a otras personas”
Un administrador se enfrenta muchas veces con la tarea de formarse una impresión de otra persona, en donde sus propios valores, necesidades y expectativas jugaran en parte la impresión que se forme. Resulta muy natural saltar a conclusiones y formarse impresiones sin la evidencia adecuada, normalmente el perceptor no sabe lo que es relevante, importante, predictivo de conducta posterior – cuestión que se podría dar al evaluar (y juzgar) tempranamente a un empleado-. Un ejemplo de esto es la influencia que ejerce la apariencia física de la persona que esta siendo percibida. Es así, que Mason demostró que las personas acuerdan en como un líder debe lucir y que finalmente no hay relación entre las características faciales acordadas y las que poseen los lideres reales.
Soskin describió cuatro limitaciones en la capacidad de formarse impresiones acertadas: a) la impresión es probable que esté desproporcionadamente afectada por el tipo de situación o entrono en la cual la impresión se hace y muy poco por la persona percibida; b) la generalización; c) la situación puede que no provea una oportunidad para que la persona muestra una conducta relevante para las cualidades sobre las cuales las impresiones formadas; d) la persona percibida puede ser distorsionada por alguna reacción altamente individualizada del perceptor. Pese a esta descripción, es imposible poder identificar todas las fuentes distorsionadoras del proceso de formación de impresiones.
La investigación nos muestra algunos errores típicos como es el caso de la estereotipación, que se ocupa para describir prejuicios al percibir a la gente. Estos se han desarrollado mucho respecto a grupos y nos ayudan mucho a prejuiciar las impresiones sobre sus miembros (comunista, Opus Dei, de tal universidad..., etc). Otro error es el Efecto de halo, el cual en definitiva, es un sesgo cognitivo que hace pensar que unas características limitadas se aplican al todo. Estas suelen ser muy fuertes cuando se están formando impresiones. Un tercer error es la Proyección, la cual es un mecanismo de defensa que nos alivia de sentimientos de culpa o fracaso, proyectando la culpa sobre alguien más influenciando en el proceso perceptivo. Otra fuente de error es la llamada Defensa perceptiva, este concepto nos demuestra que cuando se ve enfrentado un hecho inconciente con un esteriotipo ya sostenido por una persona, el perceptor es capaz de distorsionar la información de tal forma que la elimina de la inconsistencia, por lo tanto, percibiendo en forma incorrecta, él se defiende de tener que cambiar sus estereotipos.
También debemos considerar las características del perceptor, que por lo general se usa a si mismo como norma estándar para juzgar y percibir a otros.
Al considerar al percibido, hay características que hacen surgir problemas en la percepción como el caso del status de la persona. Las diferencias de estatus entre ellas causa que el perceptor asigne motivaciones distintas a la conducta. La visibilidad de las variables juzgadas también es un elemento importante que influye en la certeza de la percepción.
Es cardinal señalar que, en parte, el proceso completo de percepción interpersonal es una función del contexto de grupo en el ocurre la percepción. Es así, que en el contexto de la administración, la organización es un lugar donde las percepciones se dan y la practica gerencial se nutre, en parte, de tener que lidiar con personas y por ende del establecimiento del un proceso perceptivo, que tendrá por parte del administrador la necesidad de considerar la variables del proceso perceptivo en general para poder emitir juicios y acciones no distorsionados en su gestión.
Rodrigo Villarrroel D. Sintesis trabajo percpeción PhD Carlos Gomez D.

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